Todas las personas hemos creado nuestra personalidad y un modo de relacionarnos con las personas y el mundo en base a las múltiples experiencias que hemos vivido, junto la sociedad y la cultura en la que nos hemos desarrollado.
En el transcurso de nuestra vida hemos pasado por diferentes etapas y situaciones en las que nuestras necesidades han ido cambiando y hemos ido adaptándonos de la mejor forma que hemos sabido.
También las personas cambiamos, hoy no somos los mismos que ayer, y la neuroplasticidad cerebral presente durante toda la vida nos permite realizar los ajustes necesarios y creativos para que nuestra adaptación en cada momento, circunstancia y lugar sea la mejor posible y nos permita vivir una vida plena y satisfactoria, con tendencia a la autorrealización personal.

Un aspecto importante es el autoconocimiento personal, es decir, conocernos, saber quién somos y nuestra forma de relacionarnos. La teoría paradójica del cambio nos dice que el cambio real se produce cuando realmente nos conocemos y nos aceptamos tal como somos, es decir, el verdadero cambio se produce cuando la persona se convierte en quién es, no cuando trata de convertirse en lo que no es. La aceptación de reconocernos tal como somos es fundamental para poder entender cómo funcionamos y para qué hacemos las cosas o actuamos de determinado modo
La mayor parte de los problemas son relacionales, con nosotros mismos, con los demás o con el mundo.
Es fundamental saber con quién no nos estamos relacionando bien para buscar la solución adecuada.
Es de especial relevancia que le demos sentido a nuestra vida. Atender cuáles son nuestros deseos, nuestros objetivos y, sobre todo, reconocer que es lo más importante para nosotros en cada momento nos facilitará tomar decisiones acertadas y fluir hacia cubrir nuestras necesidades con el objetivo puesto en qué es lo que queremos y dónde queremos llegar.
Tomar conciencia de lo que sentimos y vivir el presente, el aquí y ahora, es fundamental para reconocer nuestras necesidades. Muchas veces funcionamos con el piloto automático, no somos conscientes de que tomamos decisiones y actuamos como lo hemos hecho en otras ocasiones sin valorar si es la mejor alternativa posible.
Cuando aprendemos a vivir en el presente, actuamos y tomamos decisiones según lo que sentimos en ese momento, situación y lugar. Teniendo en cuenta cuál es nuestra necesidad en el aquí y ahora y cuales son nuestros recursos disponibles en el presente realizamos ajustes creativos que nos ayudan a autorregularnos y adoptar nuevas soluciones que seguramente cubrirán nuestras necesidades de forma más favorable y adaptativa.
Es importante que aprendamos a vivir con nuestras emociones.
Todas las emociones son buenas y son como una alarma que nos avisa cuando sentimos bienestar o cuando ocurren circunstancias ante las que nos sentimos mal, tenemos miedo o no nos gustan Si reconocemos, hacemos caso y nos habituamos a convivir con nuestro mundo emocional lograremos tener una guía que nos indicará poner el foco de atención en lo que realmente necesitamos y buscar la forma de autorregularnos o encontrar el apoyo necesario para afrontar las resistencias o dificultades que requieran de ayuda para superarlas.
Tenemos que aprender a adaptarnos de la mejor forma posible a las dificultades que nos van surgiendo. En la vida continuamente se nos presentan adversidades o tenemos déficits o límites que no nos permiten lograr o llevar a cabo lo que realmente necesitamos o quisiéramos hacer. En estos casos la mejor alternativa es buscar la mejor forma de adaptarnos a la situación y no dar vida a esos pensamientos o creencias que nos castigan y nos hacen sentir mal. La mejor medicina es reconocer los límites propios o externos y saber que el mejor ajuste en estas situaciones es la aceptación.
El autoconocimiento, la aceptación, el vivir el presente, sentir nuestras emociones, darle sentido a nuestra vida y el adaptarnos de la mejor forma posible a vivir cualquier situación son los aspectos que trabajamos en terapia para poder crecer como personas y vivir la vida de forma plena y satisfactoria.