Terapia de pareja en Vila-real 💑

La teoría sistémica define la pareja como “dos personas que proceden de familias diferentes y que toman la decisión de vincularse afectivamente para compartir un proyecto común, lo cual incluye apoyarse y ofrecerse cosas importantes mutuamente, en un espacio propio que excluye a otros, aunque interactúa con el entorno social”.

La pareja es una organización independiente ya que la conducta y la expresión de uno de los miembros va a influir y va a ser influida por la del otro.

También en la pareja se produce una retroalimentación que favorece unos mecanismos para mantener el equilibrio y permitir una adaptación óptima en función de los cambios que se van produciendo durante el proceso vital de la pareja, de forma que se asegure la permanencia del sistema, el desarrollo, el cambio, la innovación y la evolución.

Una premisa fundamental, desde la perspectiva sistémica y holística es que el ciclo de desarrollo de la pareja es más que la suma de las partes individuales que la forman. Por dicho motivo se considera a la pareja como un organismo que nace, crece, se desarrolla y, en ocasiones, muere.

Como una persona muestra afecto o amor está condicionado por las experiencias y aprendizajes que hemos interiorizado de personas significativas en nuestra vida y que se dieron en nuestras familias de origen. Las relaciones que hemos vivido y observado en nuestra infancia determinan de qué forma vamos a vincularnos cuando nos convertimos en adultos.

Hay personas que necesitan cercanía y compartir casi todo ya que si no se sienten rechazados y abandonados. Otros sienten que lo más importante es sentirse aceptado, como un ser único con sus propias necesidades, y para ellos lo importante es el respeto ya que en caso contrario pueden sentirse dominados o controlados.

Es decir, hay muchas formas de manifestar y de sentir el afecto, cariño y amor, lo que determina diferentes tipos de relación de pareja. Es importante sentirse respetado y respetar la forma de vivir, de relacionarse, de autorregularse y expresar el afecto de cada uno de los miembros de la pareja.

Es diferente el enamoramiento que el amor. Enamorarse es amar las coincidencias y amar es enamorarse de las diferencias. La pasión, la intimidad y el compromiso cambian en el tiempo, algunas disminuyen y otras crecen y es fundamental que la relación se adapte a estos cambios y se viva en cada momento de la relación un equilibrio de estos factores que fomentan la fuerza de la unión.

El amor inteligente y funcional es un menú que se activa según las necesidades del momento y la situación de forma armoniosa y consensuada. El ciclo vital de la pareja experimenta cambios a lo largo del tiempo y durante dichos cambios se observan regularidades previsibles que se pueden describir como etapas de transición o de crisis.

  • La primera fase es la fundacional, en que los miembros de la pareja conciben fantasías de construir una relación estable, que continúa con un tiempo de exploración mutua y dónde se empieza a construir proyectos comunes enfocados al futuro.
  • La segunda etapa es la consolidación, en la que se adquiere un compromiso y se formaliza, explícita o implícitamente una especie de contrato (boda, pareja de hecho, etc.)
  • La tercera fase implica, si es el caso, la llegada de los hijos y en esta etapa la pareja tiende a volcarse en las funciones parentales y pasa a un segundo plano la relación de pareja y otras funciones conyugales.
  • La cuarta fase es cuando se produce el conocido síndrome del nido vacío, que es cuando los hijos se marchan de casa y se crea una necesidad de revisar y renegociar el vínculo y los proyectos comunes de vida.
  • La última fase, que cierra el ciclo vital de la pareja, es la vejez dónde se producen muchos cambios a nivel laboral, físico y de pérdidas de seres queridos.

La jerarquía interna en la pareja tiene que ser presidida por la igualdad de derechos y deberes. Lo que prevalece es la simetría, la equidad y el consenso. Aunque es verdad que es necesaria una cierta flexibilidad que permita negociar las diferencias y los puntos de desacuerdo que se puedan presentar mostrando ambos miembros comprensión, generosidad y permitir, con el consenso mutuo, una cierta complementariedad en la atribución de ciertas funciones.

En una relación de pareja es necesario promover el bienestar de la persona amada, sentir felicidad, respetar, tener en cuenta al otro, compartir, entregar y recibir apoyo emocional, empatizar y valorar a la persona amada.

Es importante sentirse libre para expresar los deseos y necesidades de cualquier índole. Y es fundamental el compromiso de amar y mantener ese amor, ya que esto nos ayuda a superar momentos difíciles manteniendo la confianza en que llegarán momentos mejores.

De forma inconsciente muchas veces actuamos sin tener en cuenta al otro, no establecemos acuerdos, nos olvidamos de los proyectos comunes, etc. y esto dificulta las relaciones.

Es necesario negociar y establecer acuerdos comunes consensuados entre los miembros de la pareja para abordar las diferencias y los conflictos más frecuentes que se producen relacionados con el entorno de la pareja, con el modo de interacción de la misma y con el ciclo vital que vive la pareja durante el ciclo vital de la misma. Y me gustaría finalizar este documento con una proposición de Jorge Bucay “Ver los conflictos de pareja como una posibilidad de crecimiento propio y mutuo, como una posibilidad para superar las propias barreras y acercarnos al otro de una manera honesta y responsable”.